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¿QUIERES EL RESPETO DE TUS COLABORADORES?

¿Tienes la sensación o la certeza de que tus colaboradores no te respetan? ¿los resultados de tu empresa no son los que te gustarían y crees que es culpa de que tus equipos no trabajan como quieres? Recuerda que, aunque el respeto hay que ganárselo, nunca está de más una ayudita para acelerarlo.


El que tus colaboradores no te respeten, si es que en realidad no te respetan, es debido a dos cosas: 1) a tu forma de actuar y al cómo haces las cosas, para solucionarlo primero debes admitir que tú eres el único responsable de esta situación, y no la incompatibilidad o el cerramiento de mente que tiene la gente que trabaja para ti; y 2) dejar claro qué implica en realidad esto del respeto al jefe o empresario, porque muchos confunden el que se les debe hacer caso en cualquier cosa que manden con el ser respetados, y es que un colaborador haga caso o no de lo que tú quieras imponer parte de 2 posibles premisas, o bien que lo acate porque tiene miedo de que lo despidas y se pueda quedar sin el sustento que lleva a casa cada quincena; o porque cree y confía en lo que tú le dices, y entonces no se va a plantear nunca, o casi nunca cuestionar cualquier instrucción que tú le des; ésta es sin ninguna duda, la postura que deberías buscar siempre y por lo que te tienes que esforzar en tu día a día, y no solo por una cuestión egoísta para que tu empresa obtenga mejores resultados, sino porque así tú estarás más orgulloso de los logros que consigas y tus colaboradores también se sentirán más felices y tranquilos.


Al final, la diferencia entre los que actúan por miedo y los que lo hacen porque creen en ti está en que los primeros, llegará un día en que se te van a marchar o se te van a revelar dándote en coste económico que es un fastidio tener; y los segundos, van a estar ahí para que cuentes con ellos, aunque la batalla en la que los quieras meter la vean inicialmente como perdida.


Aparte de esto, también es importante resaltar la diferencia que existe entre que seas querido y que sea respetado; porque el que tú seas un tipo genial, amable, divertido, comprensivo y la gente quiera estar a tu lado, no implica que vayan a confiar en ti, cuando lo que está en juego es el dinero que han de llevar a sus casas cada quincena o su futuro profesional.


Además, has de ser consciente de que por el hecho de que seas el dueño de la empresa y pagues las nóminas a tus colaboradores, no te habilita para ser respetado; tus colaboradores puede que sean buenos trabajando y hagan lo que tienen que hacer cuando lo tienen que hacer, pero a la larga eso poco importa si lo hacen solo por la nómina que les pagas y no se sienten seguros y liderados, porque aunque a veces cuesta entender, la mayoría de las personas necesitan tener a alguien constantemente detrás de ellos que les diga qué es lo que tienen que hacer y que les marque cuáles son los límites, al menos en lo que se refiere a nivel profesional; y por lo tanto, eso de pensar que como les estás pagando una nómina, incluso aunque ésta sea muy buena, deberían pelear por tu empresa como si fuera suya, es una utopía, porque por mucho que te gustaría a ti, y a la gran inmensidad de empresarios del mundo, los colaboradores jamás van a dar por la empresa lo mismo que estás dispuesto a dar tú, básicamente porque no es suya y porque en definitiva tú tienes el poder de hacer y deshacer, o contratar y despedir a tu antojo, y ellos lo saben.

Al igual que tampoco es muy acertada la postura de pensar que tus colaboradores no van a encontrar nunca ningún otro empleo en el que estén tan bien como lo están en el que tú les ofreces, o que no vayan a ganar el mismo sueldo que tú les estás pagando.


Por eso aquí te compartimos los siguientes tips:


1) Antes de pretender que otros te respeten a ti, tú demuéstrales primero ese respeto, porque como ya lo hemos mencionado, el hecho de que tú seas el dueño de la empresa y pagues las nóminas, no es motivo suficiente para exigir que te respeten


2) Tus acciones deben ser coherentes con lo que digas, y sobre todo, con la capacidad que tengas para mantener lo que prometes.

Si los compromisos que adquieres tienen que ver con el dinero, como por ejemplo, cuando les dices que les vas a dar una comisión, un aumento de sueldo o un ascenso de puesto, y ese ascenso nunca llega, esto cobra especial importancia; ten en cuenta que tu falta de palabra en cualquiera de estos casos, haya sido con un solo colaborador, éste no se lo va a guardar para sí mismo, la rabia por sentirse engañado hará que se lo cuenta a todo el mundo; y aunque tu caso haya sido por un error de cálculo, o incluso que no haya sido culpa tuya, de cara a todo el mundo lo que parece es que no se puede confiar en ti. Así que ten cuidado con lo que prometes, y si al final lo haces, cumple con ello aunque te hayas equivocado, porque es preferible arreglarlo un poco más adelante que dar imagen de que no cumples con tu palabra.


3) Tienes que demostrar constantemente un verdadero interés por tu empresa y por su futuro, y no sólo con palabras sino que también es hacerlo con hechos, porque a muchos empresarios se les llena la boca de tanto decir lo importante y buena que es su empresa para ellos y cuánto quieren que esta tenga éxito; sin embargo, sus actos no reflejan el mismo entusiasmo que sus palabras.



4) Escucha a tus colaboradores, si no lo haces va a ser muy difícil que conozcas cuáles son sus circunstancias personales y cómo se sienten para contigo y para con tu empresa, y no es una cuestión de que debas actuar como una mamá o hacer de psicólogo, recuerda que en realidad tus verdaderos clientes no son los que pagan tus servicios, sino que son tus colaboradores, y por lo tanto, el único modo de poder darles lo que de verdad quieren y tenerlos contentos y motivados es conocerlos al máximo, para así poder actuar en consecuencia y cubrir sus necesidades. Y esto no quiere decir que no puedas tomar decisiones sin tener en cuenta lo que éstos sientan, si los escuchas seguramente vas a tener una serie de datos e informaciones que podrían llegar a ser vitales a la hora de tomar determinadas decisiones estratégicas, entre otras cosas, porque son ellos los que habitualmente tratan con los clientes que sí que pagan los servicios y por lo tanto, son los que mejor te pueden informar de qué es lo que está pasando fuera de tu empresa. Agenda reuniones periódicas con cada uno de tus colaboradores y escúchalos atentamente, estas reuniones puedes hacerlas tanto formales como informales, tomándote un café o comiendo con ellos, es importante que no caigas en el error de utilizar esas reuniones para desahogarte contándoles tus problemas ni tampoco despotricando de otros colaboradores, porque de lo que se trata es de escucharlos a ellos, así que hazte una lista de preguntas que quieras hacerles, déjales que se explayen y que sean ellos los que se desahoguen, seguramente te vas a sorprender de lo que pasa por la mente de los que te rodean y de la cantidad de cosas que imaginan o saben hacer y de las que tú no tenías ni idea.


5) Delégales a tus colaboradores tareas importantes o ponlos a cargo de algún proyecto importante, la cuestión es que ellos se sientan que son importantes para ti, y esto no quiere decir que debas delegar a ojos ciegos solo para demostrar que confías en ellos, sino que por el contrario, hazlo de forma inteligente, para que además de demostrar esta confianza, obtengas los resultados que esperas; y si por lo que sea aún no fueran capaces para ser delegados, haz lo posible por formarlos, porque eso también hará que se sientan valorados.

Una de las razones que hacen que un colaborador quiera quedarse en una empresa es la posibilidad de desarrollarse y crecer, y que mejor modo de hacerlo que darle la oportunidad de asumir mayores responsabilidades.


6) Premia a tus colaboradores cuando se lo merecen, y si lo haces en público será mejor, pero si les vas a llamar la atención o corregir, tienes que hacerlo en privado, en ningún caso delante de sus compañeros, de clientes o de quien sea por muy enojado que estés, y cuando hables con ellos, sé empático, para entender por qué ha hecho lo que ha hecho, y a la hora de recriminarles lo que sea, hazlo de la forma más constructiva que puedas, porque lo que ellos quieren es un líder, que les ayude a mejorar y no un superior que les critique de todo.


7) Sé justo y evita los favoritismos, los favoritos no siempre son los mejores de la empresa, casi siempre son a los que mejor conoces, los que más tiempo llevan contigo, o los que tienen mayor habilidad para acercarse a ti y decirte justo lo que quieres escuchar, así que aprende cuanto antes a vivir con la soledad del empresario y cuando tengas que dar un premio o castigar a algún colaborador hazlo analizando fríamente las circunstancias y a la persona en cuestión, para hacerlo de la manera más coherente, que más beneficie a la empresa y a los que forman parte de ella.


8) Sé cercano con medida, no caigas en el error de tratar a tus colaboradores como si fueran tus colegas, pero tampoco llegues al extremo contrario, de convertirte en un ser frío e inaccesible, actúa como una persona normal, sé honesto y habla claro, y si se da el caso de que tuvieras que reconocer que te has equivocado pues hazlo y ya, eso te va a humanizar. Evita con todas tus fuerzas los excesos de confianza, ya que a la larga eso te puede traer más problemas que beneficios, especialmente si has de tomar decisiones desagradables, porque eso te puede condicionar y perjudicarte a ti o a cualquiera de tus colaboradores más de la cuenta.


9) Muéstrate siempre seguro, aunque por dentro vivas en una inseguridad constante, y es que no hay nada que provoque más miedo e incertidumbre para un colaborador que notar que su líder está inseguro ante determinadas situaciones; la nómina y la estabilidad de tu personal dependen en gran medida del éxito que tú obtengas.

Si te ven inseguro o titubeante y siguen contigo ejecutando sus labores, seguramente lo están haciendo porque necesitan cobrar ese sueldo a final de la quincena; pero de ahí a que confíen en ti y te respeten como líder hay un mundo.


10) Y por último, no olvides ser siempre amable, positivo, busca siempre el lado bueno a cualquier situación.


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